Sólo en las noches tristes, largas, que dibujan paisajes, puedo encontrar momentos de silencio, momentos de quietud. Sólo en noches como hoy mi pensamiento permite merodear todo aquello que es o fue alguna vez (tal vez no haya sido, ni será).
Miro atrás, y solo recuerdo aquella mirada feliz, ese momento en que se detiene todo; el gesto amable, de sinceridad; el tacto perfecto, seductor y desgarrador. Ese abrazo que transmitió mucho más de lo que quisiera compartir.
Tal vez no haya sido, ni será; ya no hay quejas ni reclamos al respecto; sabrás comprender el porqué de las cosas, aceptarlas es diferente.
El silencio, es el conocedor, mi fiel compañía; sin embargo, hoy, el recuerdo es quien desea compartir.
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